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Bull Music 2018: Granada ya tiene el festival que siempre quiso

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Granada, ciudad estudiantil e intercultural, pedía a gritos un festival de música multigénero. Durante años, el amante del rap, el rock o la electrónica que se mueve por estos lares ha tenido que apostar por eventos celebrados fuera de la provincia.  Esto, pese a las limitaciones que suponía un festival de un sólo día, se comenzó a solucionar el pasado año con la primera edición del Bull Music. Así, la iniciativa volvía este año con la intención de terminar por erigirse como evento musical de referencia. Y lo ha hecho mejor organizado, en dos jornadas y con una ubicación más lógica

Los días 18 y 19 de mayo los granadinos han podido disfrutar, sin paliativos, de la cita musical más importante del año en la ciudad. El Bull Music 2018 ha contado con artistas de la talla de Kase.O, Izal, Macaco, El Canijo de Jerez, Rosendo o Tequila. El resultado, pese a la lluvia, un éxito: según datos oficiales,  12.000 personas el viernes y 18.000 el sábado. Un festival que, además, deja en la ciudad una importante inversión con un presupuesto global de 1,8 millones de euros.

Viernes 18: La Raíz, Kase.O y Tequila hacen olvidar la lluvia y los retrasos

Las primeras noticias de mal tiempo para el viernes hacían saltar las alarmas. Durante buena parte de la tarde se hicieron realidad los peores pronósticos y la lluvia cayó, obligando a la organización del festival a retrasar las primeras actuaciones. Esta situación, además, conllevó dos cancelaciones: las de Carlota e Inés y los Inesperados. Las precipitaciones no fueron a más y Varry Brava subía al escenario a las 20.00 y El Jose hacía lo propio a las 18.30. Con ellos, el Bull Music daba su pistoletazo de salida.

El Canijo de Jerez actuaba a las 21.30 en el escenario Bull haciendo lo que mejor sabe: encender a los que empezaban a llenar el recinto.  Hizo el indio como a él le gusta;  se lanzó al público, cantó clásicos y entonó alguno de sus hits más recientes como ‘Libera la Fiera’. Prácticamente al mismo tiempo, en el Escenario Graná Brugal, los granadinos Lagartija Nick (1)  demostraban sus tablas y veteranía con un concierto sólido del que sus fans supieron disfrutar.

Da igual que te guste más o menos el rap: lo de Kase.O en los directos es una fuente de sinergias entre artista y público que roza lo místico. Y en el Bull Music volvió a ser así. Aunque su última obra, El Círculo, por su naturaleza, pide ser interpretada en el entorno íntimo que supone una sala, una obra tan versátil como la de Javat también brilla en los festivales.

Así fue: tras un inicio de concierto calcado al de su gira por salas, con los primeros temas de El Círculo (Intro, Esto No Para y Yemen) sonando, el maño dio paso a algunas canciones clásicas que rara vez se pueden escuchar en sus directos y que le vienen como anillo al dedo a este tipo de macroconciertos. Es el caso, por ejemplo, de Bombo Clap, La Ciudad Nunca Duerme o Filosofía y Letras. Una tras otra, pudimos asistir a una ráfaga de himnos de la mejor época de Violadores del Verso. No faltaron hits como Cantando o el reciente Repartiendo Arte. Tampoco su habitual discurso a medio camino entre el coaching y el paternalismo, así como un alegato feminista final algo forzado, a ratos populista, pero necesario al fin y al cabo.

Sin tiempo para reponer fuerzas, en el mismo escenario, llegaba el turno de La Raíz. Los valencianos, que darán este verano sus últimos conciertos antes de su “parón indefinido”, reventaron el escenario a base de rock y mestizaje con matices políticos. La gente, especialmente volcada con ellos, tarareó temas ya míticos como ‘Entre Poetas y Presos’ o ‘A la Sombra de la Sierra’.

Coincidiendo con La Raíz, los gallegos Novedades Carminha (2) hicieron las delicias de un reducto de 100 fans que saltaron y bailaron sin parar, pese a la hora, con canciones como Cariñito o Capricho de Santiago. Poco antes, sería la legendaria banda Tequila (3), con Ariel Rot a la cabeza, la que añadiría el contrapunto clásico de la jornada.  El día se cerraba con el artista de dancehall Fyahbwoy y los raperos Natos y Waor en el escenario Bull y Boikot y la Habitación Roja DJ set en el Brugal.

Mención aparte merece el escenario Underground Tent, de música electrónica, que contó con figuras de la talla de Andrea Oliva o Paula Cazenave y en el que se disfrutó, durante ambos días, de buen ambiente hasta bien entrada la madrugada.

Sábado 19: la veteranía de Rosendo y SFDK; la energía de Ayax y Prok

El sábado fue el día con más afluencia de público, y no es de extrañar. Entre la amplia oferta que el cartel proponía, ciertos nombres como Rosendo, Izal, SFDK o Ayax y Prok se esperaban con especial interés. A las 21.30 en el escenario Graná Brugal, Izal dio la talla, repasando lo más granado de su último disco, Autoterapia, y éxitos tales como ‘Copacabana’ o ‘La mujer de verde’.

Pasar de las nuevas tendencias indies a escuchar a Rosendo en directo es un viaje abrupto, jet lag incluído, al pasado, a la vertiente más pura del rock. Más veteranos que jóvenes -al menos en las primeras filas- presenciaron con ilusión uno de los últimos conciertos que el madrileño va a dar, tras anunciar su retirada de los escenarios. Escuchar a un artista con sus tablas entonar himnos como Masculino Singular o gran parte de los hits de su álbum Veo, Veo, Mamoneo, es una experiencia a agradecer. Ni que decir tiene que, pese a los años, Rosendo mantiene el tipo en el escenario de forma más que digna. Acertadísima incorporación al cartel por parte del equipo de Bull Music.

Con el mismo sabor a vieja guardia, a las 00.45, el grupo sevillano de rap SFDK irrumpía en el escenario Bull. Un grupo que ha cambiado tanto de registro en su carrera, pasando de hacer el hardcore rap de sus inicios a sacar algunos discos tan descaradamente enfocados al oyente casual, debe tenerlo difícil a la hora de elaborar el setlist para este tipo de conciertos. Y si bien presentaron gran parte de su último disco, ‘Redención’, no faltaron clásicos con los que muchos hemos crecido como El Liricista en el Tejado o Fumar Cagando. Hay que decirlo bien alto: Zatu, en la tarima, sigue en forma. Igual que Acción Sánchez, artífice de instrumentales con las que se ha criado una generación y que ahora ofrece un show de scratch en los conciertos del grupo curioso, cuanto menos.

Con la entrada a la recta final del evento, quedaba uno de los platos fuertes: la actuación de los hijos pródigos del Albayzin, Ayax y Prok. Los gemelos subían al escenario a las 3.45 de la mañana; circunstancia que no fue óbice para que su actuación tuviese como testigos a medio millar de guerreros que aguantaron estoicos el paso de las horas para decir adiós al festival como dios manda: eufóricos.

Era cuestión de tiempo que estos dos MCs, con Blasfem a los platos, se posicionaran, por talento y repercusión, a la cabeza de la nueva ola del rap español. Sus conciertos son un torrente enérgico; su música exuda por los poros valores asociados al hip hop, tan necesarios, por cierto, hoy día. Sus letras, contestatarias e irreverentes, pero sin hacerle ascos a la vertiente poética del género, te escupen la realidad de los barrios. Un viaje a los noventa, cuando en el género los ritmos eran secos y las letras combativas. Gritaron por la libertad de expresión y la defendieron como mejor saben: ejerciéndola.

Ayax y Prok ofrecen un directo frenético, en el que canciones como Mi Barrio Huele a Widow, la polémica Polizzia o La Flauta de Hamelin dan un golpe en la mesa, empoderan y hacen vibrar al público. Una suerte de cocaína auditiva que llena el espíritu del oyente joven y hace recuperar la fe en ese rap ‘de tó la puta vida’ que ellos se hartan de citar. Una hora de concierto fue suficiente para acabar con la tiritera sobria que deja en el cuerpo el arte auténtico.

Con el DJ Taao Kross en el escenario Graná Brugal, el Bull echaba el telón a las 5.30 de la mañana. Fueron dos días en los que Granada disfrutó del evento musical con el que llevaba tiempo soñando. Y el año que viene más: ya han anunciado que la edición de 2019 se celebrará el 31 de mayo y el 1 de junio. De parte de un granadino que se niega a partirse la espalda año tras año en un camping de mala muerte a kilómetros de su casa: ¡gracias!

 

 

Detalles Bull Music 2018: Novedades Carminha, Lagartija Nick y Tequila 

Inmersos en la presentación del más que correcto Crimen, Sabotaje y Creación, Lagartija Nick (1) llegaba fuerte. Tocando en casa y con una afición fuerte, el hecho de coincidir con el Canijo de Jerez no hizo que se resintiese el número de asistentes. Antonio Arias y los suyos salieron a comerse Granada. Aupados por la infernal bateria del omnipresente Erik fueron superando canciones, elevando el tono, intercalando canciones de sus distintos trabajos. Una carrera que comienza en 1991 puede dar para conciertos maratonianos, pero saben escoger cada tema, y la actuación se caracteriza por su dinamismo. Más políticos y reivindicativos que nunca, sus canciones denuncian a todos los poderes fácticos. Con la Leyenda de los Hermanos Quero todo se funde. La denuncia, la fuerza, la crítica. Y Morente. Y el Sacromonte. De Graná al cielo.

Novedades Carminha (2) tenía la mesiánica tarea de intentar atraer público en una de las horas más difíciles del festival. Coincidir con La Raíz no es moco de pavo, uno de los grupos de mayor peso de todo el cartel. La banda compostelana continúa con la gira que abandera Campeones del Mundo, trabajo que les ha llevado a ser profundamente criticados por su cambio de rumbo. El nivel de carallada ha variado de un CD a otro, pero el directo no se resiente. Canciones afiladas y veloces, Carlangas nos lleva de dos minutos de furia a dos de locura, a dos minutos de pasión. Los pocos que decidimos sudar del final de la Raiz. Nos Jodimos y Bailamos, disfrutando de este Capricho de Santiago, susurrando Cariñito y diciéndonos que nos Queremos Igual. En la ciudad de los Planetas, danzando entre puretas. En su ya habitual fin de concierto, le recordaron a los asistentes que el punk nace en Lima y no en Londres. Su cover de Demolición de los Saicos le puso la guinda a uno de los directos más eléctricos del festival.

1976. Más de 40 años de su fundación. Pero el Rock and Roll sigue fluyendo por las venas de los componentes de Tequila (3)Acudí escéptico al concierto, ya que me olía a reencuentro barato, pero pronto me comí mis palabras. La pasión a la que se entregaron solo puede ser comprendida al ver las miradas de la cantidad de gente que coreaba cada canción. Las edades eran de lo más heterogéneas; veías a padres y madres de familia recordando aquellos años de transición en los que se soñaba y vivía la libertad más que nunca. O gente más joven que no pudo escapar a lo largo de su vida de la decena de himnos que tienen.

Por Roi Berride, desde el público.

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