Decibelios Magazine

Beret, profeta en su tierra

0

Apenas un día después de su inauguración, la tercera edición de Cita en Mairena veía cómo el Centro Hípico de la localidad acogía a miles de personas que cantaron, lloraron, saltaron y rieron con uno de sus artistas revelación de los últimos tiempos. Francisco Javier Álvarez Beret no hizo esperar a sus fans y a las 21:30 saltaba al escenario entre gritos de emoción que coreaban su nombre.

La energía del joven de 23 años se hizo notar nada más comenzar su primer tema Bye bye, curiosamente uno de los que decidió entonar para poner fin a la velada. Con la euforia por calmar aún en la piel de sus fans, el sevillano empezó Sentir y, seguidamente, los coros no tardaron en llegar por parte de su entregado público. “El mundo es suyo”, y de eso no cabía la menor duda, pero “Diez mil por qués” erizaron la piel de cada uno de los presentes cantando a una sola voz “aquello que mataba pero nos hacía mas fuertes, como echarnos de menos y después a la cara diez mil por qués”.

Con el alma enmudecida todavía, el ritmo de la música prosiguió con las letras de A pesar de todo y seguida de Esencial mientras se preparaba para un nuevo terremoto de emociones iniciado por Pandora. No hicieron falta más que unos acordes de este tema, que ya cuenta con algunos años, para ver cómo en los rostros se empezaron a dibujar sonrisas difusas que acabarían en cálidos abrazos después de una reflexión del artista donde acompañaba a discernir entre ver y mirar, entre oír y escuchar. Una reflexión que no era más que unos preliminares para romper con Cóseme.

La calma relativa había durado apenas cuatro minutos cuando hizo un alto en el ritmo de la música. En medio de un silencio ensordecedor, el joven planteaba la idea de la felicidad ante la atenta mirada de su expectante público que desconocía cómo podía acabar tal divagación. “Cuando nos reencontramos con alguien después de mucho tiempo solemos preguntarle por el curro, los amigos, la pareja la familia… pensando que si lo sumamos todo somos felices”. Las reacciones no se hicieron esperar. La sensación de vacío era latente.

Beret, quien se confiesa maniátio por adelantarse a los acontecimientos, continuó con Bala perdida entre juegos de luces que llenaban el escenario para acabar la primera parte con un tono un poco más alejado de la tónica general en cuanto a sus ritmos y deleitó con Mira mujer.

Pero el curso del concierto dio un giro cuando el artista dividió en dos mitades al público y, junto a su corista, decidió iniciar un juego en el que el público era el principal jugador. El bullir de los asistentes era notable, las ganas de saltar, de gritar, de disfrutar… Un público a merced de las idas y venidas en claves musicales. A ritmo de”Bara bara bere bere” y el buenrollismo del cantante y sus acomañantes en el escenario se dibujó una competición donde todos ganaron.

Carpe diem fue uno de los tres elegidos antes de hacer un alto para hablar de sus inicios, de su infancia, de su vida y de su gran pasión: la música, para explicar que hacer canciones es mucho más que poner notas en un pentagrama. La vida de un amante de la música que tiene toma inspiración en Ricardo Arjona y sería psicólogo de no haberse dedicado a la música.

Pero lo mejor estaba aún por llegar. El cantante tenía reservados sus mejores temas para la recta final. Los abrazos de verdad comenzaron a aflorar con Vuelve mientras que los brincos y las sonrisas vinieron con Me llama. Pero, entonces y más que nunca, los móviles cobraron el protagonismo y dibujaron una marea de luces que grababan para inmortalizar y decir, en la distancia, “Te echo de menos“.

Y aunque desde el escenario trataron de hacer creer que el espectáculo de emociones había acabado, la guinda del pastel todavía no había llegado. De entre las bambalinas apareció, nuevamente, Beret para hacer llorar a su gente. En aquel momento, las miradas cómplices, los besos tímidos cargados de ilusión y lágrimas, y los abrazos de verdad fueron sucediendo mientras rasgaba el alma y retumbaba en los corazones Lo siento. Un tema que sonó dos veces, ya que después de entonar nuevamente Bye Bye, el público habló. Y como no podía ser de otra manera, Beret no decepcionó.

Leave A Reply

Your email address will not be published.